Fuente de la foto: Whipray Caye Fishing Lodge
La Isla Whipray, también conocida como Wippari Cay, es una pequeña y apartada isla en Belice, famosa por su excelente pesca guiada de palometa y sus hermosos alrededores. Este diminuto cayo alberga el Whipray Caye Fishing Lodge, lo que lo convierte en una parada popular tanto para pescadores como para navegantes. Situado a poca distancia a vela de Placencia, ofrece una experiencia beliceña pacífica y auténtica.
Fondeo en la Isla Whipray
Fondear en la Isla Whipray puede ser complicado debido a la presencia de cabezos de coral, pero es posible encontrar claros de arena para un fondeo seguro. La isla cuenta con dos boyas de amarre en el lado oeste, mantenidas por el Whipray Caye Fishing Lodge, lo que facilita a los navegantes la sujeción de sus embarcaciones. Si planeas fondear, es aconsejable que haya alguien en el agua para guiarte hacia un lugar adecuado. Se informa que el agarre del fondo es aceptable, aunque soportar vientos fuertes puede requerir un cuidado adicional.
Pesca y actividades
La Isla Whipray es un lugar privilegiado para la pesca de palometa, con excursiones guiadas disponibles a través del Whipray Caye Fishing Lodge. Las aguas circundantes son ricas en vida marina, lo que la convierte en el sitio ideal para los pescadores que buscan una experiencia gratificante. Además de la pesca, el cayo ofrece oportunidades para el esnórquel, aunque los cabezos de coral pueden requerir una navegación cuidadosa.
Sea Urchin Bar and Restaurant
Uno de los puntos más destacados de la Isla Whipray es el Sea Urchin Bar and Restaurant, un lugar único para cenar que sirve una variedad de platillos beliceños y estadounidenses, en su mayoría frescos del mar. Su bar, completamente surtido, es famoso por tener la cerveza más fría a kilómetros a la redonda, y su ambiente al aire libre bajo un techo de paja permite a los comensales disfrutar de espectaculares puestas de sol mientras comen. Las comidas se sirven al estilo familiar a un precio fijo, y se recomienda hacer reservación si no eres huésped del refugio. Su cálida hospitalidad y ambiente acogedor lo convierten en un lugar de visita obligatoria para cualquiera que pase por el cayo.